
El banco suizo, uno de los diez más importantes del mundo, está en problemas. Hoy ha anunciado que en el primer trimestre del año han tenido pérdidas por valor de 7.740 millones de euros, comparándolo con los 3.275 millones que consiguió de beneficio el pasado año en el mismo período podemos hacernos una idea de la situación en la que se encuentra. Por el momento su presidente, Marcel Ospel, ha abandonado el cargo.
Esta situación se produce por la exposición que ha mostrado el banco a la crisis hipotecaria de los EEUU, que a pesar de reducir su cuantía de 27.600 millones en diciembre a 15.000 millones en este trimestre, no ha conseguido escapar. Principalmente por su banca de inversión, que ha sido la principal responsable con pérdidas de 11.600 millones de euros.
Por el momento ya se ha establecido un plan de viabilidad, abalado por muchos de los más grandes -JP Morgan, Morgan Stanley, BNP Paribas y Goldman Sachs- que consistirá en un aumento de capital de casi 10.000 millones de euros, los accionistas deberán dar su visto bueno el próximo 23 de abril. Me imagino que los SWF o fondos soberanos volverán a poner su pincelada en este asunto, siguiendo con su plan de canjear los excesos del petróleo por las mayores empresas del mundo.
Fuente: BolsaCinco.
