¿Liberalizamos los horarios comerciales?

esperanza aguirre

El gobierno de la comunidad de Madrid, con Esperanza Aguirre al frente, está manejando un borrador para modificar la actual ley de Comercio Regional, que no permite abrir más de 90 horas a la semana o entre las doce y las siete de la noche, además de limitar la apertura a 12 horas durante los 22 festivos que está permitido abrir al año.

Se está estudiando permitir la libertad total de lunes a sabado y aumentar los festivos permitidos. Esto tiene numerosas ventajas, por una parte el consumidor podrá ir a comprar cuando quiera, pudiendo ir a comprar a las 22 horas si su horario laboral no le permite ir antes. También mejora el empleo, pues muchos de estos puestos serán cubiertos por nuevo personal -según datos oficiales de la Comunidad de Madrid después de dos meses de liberalización de la zona centro en la Puerta del Sol ya se han contratado a más de 500 personas-. Por último, con esto también se pretende que haya mayor competencia en el sector, lo que dicen, bajaría los precios.

Si bien eso es cierto, no todo es positivo, hay un claro perdedor que es el pequeño comerciante. Éste no se puede permitir contratar a gente nueva para cubrir los extensos horarios laborales, por lo que tocará o trabajar muchas horas o cerrar. Además de que la competencia se abriría entre las grandes cadenas, los pequeños ya no tienen demasiados márgenes y poco pueden hacer al respecto, en los precios quien más tiene que decir son los distribuidores, así que estarían “fuera del partido”. Por otro lado nos encontramos a los trabajadores de dichos turnos, si bien muchos acudirán voluntariamente en busca de un sueldo extra, otros se verán obligados si no quieren perder su puesto. En definitiva una vuelta de tuerca más al aumento de peso de los grandes.

Así que, ¿qué es lo que queremos? por una parte parece que dicha medida tiene pegas importantes, pero por la otra parece que simplemente es la evolución, desde siempre los grandes y más eficientes se han comido a los pequeños. La cuestión es si seguirá siendo así o quizá nos encontremos en un punto en que existen más inconvenientes que ventajas.

Fuente: El Economista.

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