¿Cuánto nos cuesta la sanidad?

Julio 25, 2008

Es curioso, pero, a pesar de que en España el tema de la sanidad es algo que llama bastante, tanto para partidarios como para detractores, rara vez se escuchan cifras objetivas en ningún debate. Para el primer sector la cuestión está en que la sanidad debe ser  para todos, independientemente de su renta, en el segundo hay varias posturas, desde la privatización total hasta la gestión privada con dinero público.

Para empezar hay que desterrar un mito, España es de los países europeos que menos gasta en sanidad, aproximadamente un 6% del PIB, cuando esta cifra en nuestro entorno se mueve en cifras en torno al 8%. En concreto, en 2006 se destinaron a este concepto algo más de 50.000 millones de euros, siendo un 90.89% de ese gasto absorbido por las CCAA  y el resto por otras fuentes (Corporaciones locales, administración central, etc).

Gasto sanidad publica españa

Como vemos en la gráfica, el gasto sanitario se ha ido incrementando constantemente en el tiempo, normalmente por encima del PIB nominal, pasando así de 30.600 millones de euros en 1999 a 50.000 millones en 2005. Es decir, en seis años ha aumentado un 63%, más de un 10% anual.

El gasto más importante del sistema de salud va para las remuneraciones de personal, este concepto ronda el 45% de la cifra agregada, aproximadamente 20.000 millones de euros en 2005. Otros factores importantes son el consumo intermedio y las transferencias corrientes, con un 21.43% y 23.74% respectivamente. Por sectores tenemos que sobre un 50% del gasto va destinado a atención especializada, un 15% a atención primaria y un 23% a fármacos.

Pero, la pregunta que seguramente todo el mundo se hace será algo así como, ¿la sanidad pública nos sale barata o cara?¿Sería preferible un sistema privado? El concepto de valorar el precio de algo siempre es complicado, quizá por eso dé tanto de sí este debate, pero lo que podemos hacer es saber cuanto nos cuesta a cada uno de nosotros.

Así, en esta gráfica podemos observar lo que nos cuesta la sanidad pública según la CCAA en la que residamos. Los valores oscilan entre los 1.020€ de Andalucía y los 1.465€ de Melilla, saliéndonos una media de 1.091€ por persona y año en 2005. Esto nos da como resultado que, cada español paga a las arcas públicas aproximadamente 90€ al mes por su sanidad, ahora que cada cual saque conclusiones sobre si convendría o no un seguro privado.

Fuente.

EDICIÓN 07.AGOSTO.08

Los datos estimados para este año 2008 nos dan un gasto estimado per cápita y mes de ~110€.


Las arcas públicas en números rojos, vuelve el déficit.

Julio 21, 2008
grafica deficit de españa

La administración pública llega a Junio con déficit en sus cuentas.

Hacía tres años que no se hablaba de déficit en España, hasta hoy. En Junio se confirma la tendencia que está siguiendo la economía pero en las cuentas públicas, el Estado registró en el primer semestre un déficit presupuestario del 0.42% del PIB, es decir, -4.683 millones de euros. Para quien no esté familiarizado con el término déficit decir que es en el que se incurre cuando los gastos superan a los ingresos, en este caso la tremenda desaceleración económica está llevando a que se recauden menos impuestos y a la vez las políticas expansivas de Zapatero (aumento SMI, 400 euros…) hacen que los gastos aumenten.

La solución a esta situación pasa por dos variables, o bien se aumentan los impuestos o bien se rebaja el gasto público. Viendo a Blanco anunciar que “el Gobierno mantendrá el gasto social pese al déficit” no cuesta nada imaginarse que no han escogido la segunda opción. Tocará seguir apretándose el bolsillo.

Si bien, es cierto que el superávit no es un objetivo en sí mismo, sino una ayuda para conseguir una mejor política. De echo, pocos países europeos son los que tienen sus cuentas públicas saneadas y mejoren a España; Francia, Italia o Alemania son muestra de ello. El superávit según los que defienden la actuación cíclica debe conseguirse en los momentos de auge para, cuando llega la desaceleración, poder presupuestar gasto productivo y que la demana agregada no se resienta, esto es, substituir la iniciativa privada por gasto público en sectores como el de infraestructuras. Más allá de valorar lo correcto o no de esta idea, lo cierto es que es la mayoría de Estados la usan, también España. Por ello no debemos alarmarnos por que en una etapa tan mala económicamente como esta las cuentas entren en números rojos, ahora bien, ¿se ha usado ese ahorro en políticas efectivas para mejorar la demanda agregada? hemos pasado de un superávit de los mejores de europa a caer sin control y la medida más sonada del ejecutivo son los 400€ que poseen una más que dudosa eficacia, las cosas no se están llevando bien y ese es el verdadero problema del déficit, hemos gastado sin obtener resultado por lo que ahora navegamos a la deriva.

Creo que la mejor medida que se ha tomado es la de reducir el período de espera a las empresas con exceso de IVA soportado, inyectar liquidez de una forma totalmente “legal” (sin subvenciones, etc) es una buena idea, de echo debería de haberse hecho antes. Lástima que solo pueda mencionar esto cuando han volado tantos millones…

Me imagino que llegaremos a final de año con un déficit similar al actual, esto es así porque, aunque la situación va a ir a peor al finalizar el año se añade al saldo de las cuentas públicas el “bote” de la seguridad social que supera ligeramente el 1%, por lo que un déficit global del -0.5% significaría que en realidad las cuentas públicas tienen un “agujero” próximo a los 10.000 millones (equivalente a lo que se gasta en territorios no transferidos en seguridad; policía, cárceles…), es decir, que las AAPP tendrían un déficit enorme, pero se compensaría con la SS. Quizá fuese preferible que la estafa piramidal de las pensiones no fuese tan bien, para obligarnos a tomar medidas, por el momento parece que toca seguir navegando… pero sin remos, a ver a donde nos lleva el viento.

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España NO está en crisis.

Julio 2, 2008

Goebbels: “Di una mentira mil veces y se convertirá en realidad

Empecemos por el principio ¿qué es una crisis? a pesar de parecer una perogrullada no lo es, en economía el término crisis no tienen una definición formal. En el siglo XIX se usaba para definir los períodos de depresión, esto es, de recesión continuada, aplicándolo posteriormente a grandes momentos históricos como la “crisis del 29″ o la “crisis del 73″.

Así que, ¿estamos hoy día en una recesión profunda o continuada en el tiempo? bien, para contestar a esa pregunta primero debemos saber qué es una recesión. Esta palabra subyace de la “teoría del ciclo”, esto es, la economía por diversos motivos como pueden ser la política, la tecnología o los tipos de interés, tiene altibajos lo que provoca las siguientes fases:

  • Auge: La inversión aumenta por las buenas perspectivas, por tanto el endeudamiento. A su vez se tiende al pleno empleo y las rigideces del mercado laboral se hacen máximas. Las empresas repercuten estos costes vía precios y llegamos a un momento en que la inflación sube, suben los tipos de interés y por tanto se produce un agotamiento de la demanda y actividad. AÑO 1984-1987.
  • Recesión: Se compra menos, aumentan los niveles de stocks a la vez que se reduce la inversión. Las empresas se ven en la obligación de empezar a despedir gente. AÑO 1987-1992
  • Depresión: Es el punto más bajo del ciclo. El desempleo es máximo y la demanda de productos mínima, por tanto los precios se moderan. AÑO 1993
  • Recuperación: Los tipos de interés se reducen, lo que vuelve a aumentar la inversión y la ocupación en el mercado laboral. Los consumidores recuperan la confianza y la demanda vuelve a aumentar. AÑO 1994-1995

Según esta definición hoy en día podríamos encuadrarnos en la definición de recesión, el problema es que es ambíguo saber cuando exactamente se entra, cuando se sale… por lo que en USA crearon una definición formal para esta fase. Según la National Bureau of Economic Research se considera recesión cuando la economía decrece dos trimestres consecutivos. Así pues, en España no solo no hay crisis sino que siquiera crecemos negativamente por el momento. Es interesante hacer esta distinción entre la definición de los ciclos y la formal porque muchos economistas usan la primera y salen a la prensa diciendolo, lo que suele causar cierto alarmismo. No obstante la definición formal es la del crecimiento negativo.

Lo que sí es cierto es que a pesar de que no estamos en recesión (y menos en crisis que sería una fase más preocupante que ésta), la desaceleración de la economía está siendo brutal. Pasamos de tener unos crecimientos intertrimestrales rondando el 1% (lo que equivale a un crecimiento interanual del 4%, para aquel lector que no esté familiarizado con este tipo de datos), a crecer en el primer trimestre un 0.3%, lo que anualizado nos daría un crecimiento del 1.2%. Si bien no es correcto esta “anualización” nos hacemos una idea. Esperemos que la cosa no vaya a peor y no acabemos el año en cifras de crecimiento inferiores al 1.5% interanual (lejos ya del 3% que se preveía antes de las elecciones o el 2% de hace un mes).

Por el momento aquí os dejo una gráfica en la que calculo que para el presente trimestre (de abril a junio) creceremos sobre un 0.2%, si la tendencia de este semestre continúa, y no tiene mucha pinta de mejorar, acabaremos el año rondando el 1% de crecimiento en 2008. Pero repito LOS DATOS DEL SEGUNDO TRIMESTRE DE 2008 SON ESTIMACIONES PROPIAS, el resto sí son datos oficiales.

Que España se enfrenta a una situación difícil es cierto, pero por el momento según un punto de vista económico no es crisis. No sé cual sería el primer medio en usarlo, pero desde luego ha cuajado a pesar de ser inexacto. Eso sí, una vez que la palabra se repite varias veces esta pasa a convertirse en realidad, por lo que a pesar de ser una definición alarmista e interesada, para la gente España está en crisis. Esperemos que ésta no se produzca y la gente tenga que conocer realmente lo que es una crisis.  Por el momento Zapatero ha descartado que entremos en recesión (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo).  Crucemos los dedos para no parecernos a Dinamarca, cuya economía ya se contrae.